top of page
silvi PP.jpeg

Lic. Silvina D'Angelo

​

Mi pasión por la Espiritualidad comenzó mucho antes que por la Psicología. Creo haber tenido unos 5 años cuando descubrí ser parte de algo mucho más grande que proporcionaba un tipo de alivio difícil de explicar. Algo invisible y fuente de Amor. Un Amor muy superior al amor humano, imperfecto y condicionado. 

Luego, mi participación en el grupo juvenil de la Parroquia San Agustín, me nutrió de conocimientos y prácticas espirituales del más alto nivel. Por otro lado, situaciones muy dolorosas, como el repentino e incomprensible fallecimiento de mi papá, a mis 21 años contribuyeron a que comprendiera el misterio de la vida. Por ese enero del ‘93 ya estaba estudiando la Licenciatura en Psicología, y ese hecho otorgó una nueva y crucial instancia de aprendizaje vivencial, que marcaría definitivamente mi mirada de la realidad y del ser humano. Formaba parte de una familia con dificultades relacionales, producto, creo, de tantas heridas no sanadas, desde mis ancestros. 

Entonces ya había comenzado mi vínculo amoroso con el hombre que me ha acompañado desde ahí, y con quien hemos formado una hermosa familia. 

Busqué en el ámbito de la carrera de Psicología respuestas. Algunas las hallé en la Psicoterapia con orientación sistémica y holística. Sin embargo, lo más transformador para mí, y mis consultantes, lo encontré en la Meditación, el Eneagrama y las Constelaciones Familiares. Roberto Pérez, mi maestro y amigo, me enseñó acerca del Eneagrama y me trajo a mi gran amiga y socia, Virginia Piezzi, en un viaje al Machu Pichu. Esto, junto a todo lo mencionado, han posibilitado un viraje fundamental en mi práctica profesional, que me han permitido vivir lo mejor de mi vida (hasta ahora) en relación a la ayuda que he podido proporcionar a las personas que se me han arrimado buscando alivio a sus pesares y una mejor calidad de vida.

© Piezzi&DAngelo

  • Facebook
  • Instagram
bottom of page